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“24/7” de José Ramón Fernández, Javier García Yagüe y Yolanda Pallín

La última entrega de la “Trilogía de la juventud” se adentra en los inicios del siglo XXI para contarnos los retos y dificultades que se encontraban en ese momento los iniciados a la vida adulta en un entorno urbano en el que eclosionaban lo digital y el neoliberalismo y llegaba a su fin el dogma de que ir a la universidad te garantizaba un puesto de trabajo. Aunque no brilla como lo hicieron “Las manos” e “Imagina”, supone un correcto cierre al fresco sobre la evolución de España en la segunda mitad del s. XX que forman las tres juntas.

Tras contarnos la dureza de los años 40 y la dificultad de los 70, Fernández, García y Pallín nos exponen las dificultades que se encuentran los nietos e hijos de unos y otros para encontrar y construirse su lugar en el mundo. Las circunstancias han cambiado, ya no se lucha por conseguir comer o encontrar un trabajo con el que dar soporte a la vida como adulto. Pasada la barrera psicológica del 2000, el momento es el de darse de bruces con una situación en la que nada se rige bajo los principios que se les había prometido a los que deben dejar de vivir de sus padres para hacerlo por sí mismos.  

Una premisa bajo la que sus autores articulan esta obra siguiendo las mismas líneas que en las dos entregas anteriores. Servirse de los personajes elegidos para mostrar una realidad común a la gran mayoría de los que son como ellos (en la década de los 20, con estudios universitarios, sin experiencia laboral, residiendo en una gran ciudad…), y de esa manera hacernos comprender el contexto social -el individualismo prima sobre lo colectivo, la familia ya no es una entidad nuclear- y económico -contratos por obra y servicio, nuevas profesiones, sueldos ínfimos- en el que viven. Pero, aunque el punto de partida es similar y la estructura formal con que lo desarrolla está igual de bien trabajada, a 24/7 le falta la hondura y profundidad en el tratamiento de los temas, situaciones y vivencias escogidas que sí tenían Las manos e Imagina.  

La sensación es que, además de estar bien documentadas, el objetivo del proceso creativo de aquellas era transmitir la autenticidad de lo que se quería exponer y compartir con los potenciales espectadores. En cambio, 24/7 destila haberse centrado en el proceso formal de la escritura y haber reducido la búsqueda argumental a la recopilación de los tópicos -el gran hermano digital- y otros ecos del momento. Algo quizás achacable a no estar escrita mirando atrás -con el tamiz que la distancia temporal le da siempre al trabajo de edición- sino en tiempo real -inmersos en él y eligiendo qué contar más por influjo mediático que por contacto en primera persona-.

Habría que considerar cómo influyen en esta impresión los más de 18 años transcurridos desde su estreno, pero el resultado es que desde hoy sus personajes resultan planos, apenas conmueven y es difícil identificarse con ellos, cosa que sí que ocurría con sus antecesores. Incluso las situaciones que describen -el uso y las posibilidades de internet- transmiten más un aire de chatarra tecnológica, que de antropología, cultura e historia que sus precedentes.

24/7, José Ramón Fernández, Javier García Yagüe y Yolanda Pallín, 2001, Ediciones Cátedra.

“Mientras dure la guerra”, ejercicio de memoria histórica

Amenábar construye un relato sobrio y muy planteado sobre la peculiar manera de ser y las múltiples aristas del pensamiento de Miguel de Unamuno. A la par muestra los primeros efectos del alzamiento nacional y relata los movimientos dados por Francisco Franco en el verano de 1936 para erigirse como Caudillo de España por la Gracia de Dios. Un guión excelente, una dirección acorde y unos actores espléndidos en una película que no se casa con nadie.

Probablemente el rostro, los ademanes y la manera de expresarse de Miguel de Unamuno serán para muchos, a partir de ahora, los de Karra Elejalde en esta cinta. Su trabajo es excelente, y no solo por la caracterización y verbalización de lo que el guión le marca, sino por el tono que le da a cuanto vemos de él. Cada una de sus miradas, gestos y movimientos transmite convincentemente la manera de ser, pensar y actuar de un intelectual cuyo afán fue siempre dar con las claves para que todo individuo consiguiera una plenitud libre de ataduras sobrenaturales y lograra convivir, crecer y desarrollarse en una sociedad justa y equitativa.

Ese es el primer logro de Amenábar en Mientras dure la guerra. El segundo es adentrarse en una historia y unos personajes que siempre levantan ampollas para contarnos cómo -en manos de los historiadores queda el saber cuánto tiene de verdad, de síntesis y de ficción lo que vemos en la pantalla- lo que se inició como un levantamiento militar en contra de la II República aquel verano de 1936 acabó derivando en una contienda fratricida que duraría casi tres años.

Y como es habitual en su filmografía, lo hace recurriendo a los modos narrativos del cine clásico. Una presentación en la que expone cómo es la vida de Don Miguel en Salamanca -centrado en lo académico y alejado, por decepción, de los presupuestos republicanos- mientras los nacionales se hacen con el gobierno de su ciudad. Un nudo en el que muestra lo que pretenden el fascismo como régimen -sometimiento absoluto de la población al dictado militar y ultracatólico- y el general Franco como cabecilla de los sublevados -ser el único líder y a perpetuidad del nuevo régimen-, a la par que el conflicto filosófico, ideológico y humano que vive en su fuero interno el Rector al constatar la barbarie que está ocurriendo.

Y un desenlace que nos lleva a aquel 12 de octubre cuando en el paraninfo de la Universidad, y durante la celebración de la recién instaurada Fiesta de la Raza, Unamuno dijo ante todos los presentes -entre ellos el general Millán Astray y la esposa del generalísimo, doña Carmen Polo- aquello de Venceréis, pero no convenceréis.

Cada secuencia tiene un claro objetivo, transmitir el mensaje, los acontecimientos y los datos que le corresponden, prorrogando lo expuesto anteriormente y sentando las bases para lo que ha de venir a continuación. Sin caricaturas ni exacerbaciones, sin recurrir a alardes creativos, giros ingeniosos o trucos técnicos -más allá de una lograda ambientación en términos de fotografía, dirección artística, vestuario…-, cuanto vemos está supeditado a la historia, al guión. Amenábar no busca imprimir ningún tipo de sello personal ni hacer juicio moral alguno (su punto de vista recuerda al del periodista de la época, Manuel Chaves Nogales y su A sangre y fuego). Su posicionamiento y logro es dejar que los hechos hablen por sí mismos.

10 novelas de 2018

Títulos publicados tanto a lo largo de los últimos meses como en años anteriores. Autores españoles y residentes en EE.UU. Recuerdos de la infancia, frescos históricos, crónicas sobre el amor y el desamor y denuncias de la injusticia y la desigualdad.

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“V y V. Violación y venganza” de Pilar Bellver. Con la estructura y el desarrollo tranquilo y de amplio alcance de los clásicos de la literatura del XIX a los que hace referencia, uniéndole una profunda exposición de sus personajes protagonistas a través de unos diálogos –conversados, redactados a mano o tecleados como e-mail- escritos de manera maestra. La historia de dos hermanas de apellido noble a lo largo de un tiempo –desde la pequeña España de los 80 hasta el mundo global del s. XXI- bajo el eterno freno y la pesada sombra del siempre omnipresente yugo invisible del heteropatriarcado.

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“Sol poniente” de Antonio Fontana. Volver la mirada a la Málaga de cuando se era niño para dejar aflorar los recuerdos de aquellos años en que se forjó nuestra identidad. Un ejercicio de intimidad en el que las palabras son el medio para llegar a las sensaciones que se quedaron grabadas en la piel, las verdaderas protagonistas de esta delicada novela. Un relato auténtico, que desprende nostalgia con simpatía y buen humor pero sin añoranzas sentimentales, celebrando que somos el resultado de quienes fuimos y de cuanto nos aconteció.

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“Las tres bodas de Manolita” de Almudena Grandes. Con su habitual saber hacer literario, Grandes desarrolla una serie de tramas en las que los acontecimientos históricos se combinan a la perfección con los dramas personales de sus protagonistas. El tercer episodio de su saga sobre el conflicto interminable que fue la Guerra Civil es una novela que nos permite conocer cómo era la vida de aquellos que intentaron mantener la ilusión a pesar de haber sido derrotados por el fascismo y continuar torturados por el franquismo.

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“El invitado amargo” de Vicente Molina Foix y Luis Cremades. El recuerdo del amor vivido visto con la perspectiva de las tres décadas transcurridas desde entonces. Del ímpetu, el desconocimiento y la experimentación de los que se inician como adultos al reposo, la retirada y el balance de los ya instalados en la madurez. Un intercambio folletinesco con dos voces narradoras, capítulos escritos por separado que enfrentan y complementan dos puntos de vista sobre un enamoramiento difuso y una relación que nunca terminó de cuajar pero que tampoco llegó a disolverse.

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“Llámame por tu nombre” de André Aciman. Una lograda expresión del deseo y la pasión a los diecisiete años. Una narración obsesiva que quiere entender lo que está sucediendo, anárquica en su búsqueda de palabras con las que expresarse, desesperada por convertirlas en hechos que hagan que las emociones individuales se conviertan en sensaciones compartidas. Una historia guiada por el latido del corazón y el impulso de la libido de sus protagonistas.

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“Un incendio invisible” de Sara Mesa. La bancarrota y hecatombe de Detroit le inspiran a Sara Mesa una historia sobre una ciudad apocalíptica en la que no quedan más que personas abandonadas o sin lugar al que ir. Una urbe en la que todo lo que conforma nuestro modelo de bienestar alcanza tal nivel de degradación que peligra hasta la convivencia y el carácter humano de las personas. Una inteligente y sugerente ficción que juega con logrado acierto a exponer, sin enjuiciar, la deriva moral de lo que está relatando.

UnIncendioInvisible

“Lecciones de abstinencia” de Tom Perrotta. A caballo entre la sátira y un despiadado realismo, esta novela muestra el control que el fundamentalismo religioso pretende tener de todo individuo convirtiendo su vida privada -el sexo, el consumo o los hábitos lúdicos- en un continuo campo de batalla. Un sarcástico retrato de la clase media estadounidense y de la decadencia de su modelo de sociedad, de su falta de cohesión, de sus endebles valores y de su falta de rumbo.

LeccionesDeAbstinencia

“Middlesex” de Jeffrey Eugenides. Varias buenas novelas en una única y genial. Un muy bien guiado recorrido por el mundo global que va de los conflictos entre Turquía y Grecia tras la I Guerra Mundial al Berlín posterior a la reunificación alemana pasando por el EE.UU. acogedor de miles de refugiados en los años 30 hasta la extensión del movimiento hippie en los 70. Dentro de él una saga familiar que aúna a la perfección lo antropológico y lo sociológico con lo vivencial y lo emocional. Y también un relato valiente, pedagógico, sensible y acertado sobre la verdad y la realidad de la intersexualidad.

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“Honrarás a tu padre” de Gay Talese. Excelente crónica publicada en 1971, entre la ficción literaria y la objetividad periodística, sobre la evolución de la Mafia en la ciudad de Nueva York –y sus ramificaciones en otras partes de EE.UU.- en la que las influencias y las luchas de poder se combinan con la vida personal y familiar de Bill Bonanno. Un sobresaliente retrato de las raíces, las motivaciones y los fines de aquellos que hacían de la ilegalidad –cuando no, la criminalidad- las coordenadas en las que desarrollaban sus trayectorias vitales.

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“Haz memoria” de Gema Nieto. La historia de tres generaciones de mujeres que es también la no contada de muchas familias de nuestro país. De un tiempo aun convulso que pide volver a él para calmar los asuntos pendientes, para darle luz a aquellos pasajes vividos a escondidas y después condenados al olvido. Una sentencia de negación que anuló el futuro de los que sobrevivieron y lastró a sus descendientes.

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10 funciones teatrales de 2018

Monólogos y obras corales; textos originales y adaptaciones de novelas; títulos que se ven por primera vez, que continúan o que se estrenan en una nueva versión; autores nacionales y extranjeros; tramas de rabiosa actualidad y temas universales,…

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“Unamuno, venceréis pero no convenceréis”. José Luis Gómez se desdobla para demostrarnos porqué Don Miguel sigue presente y vigente. Sus palabras definieron la naturaleza de una nación, la nuestra, que en muchos de sus aspectos son hoy muy similares a como lo eran cuando él vivía. La perspectiva del tiempo nos permite también entender las contradicciones de un hombre que, tras apoyarlo inicialmente, pronunció una de las frases más críticas y definitorias del franquismo.

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“Gloria”. La persona detrás del personaje adorado por los niños. La mujer que vivía más allá de lo que contaban sus versos. La adulta que mira hacia atrás recordando de dónde vino, qué hizo a lo largo de su vida –escribir y amar- y en quién se convirtió. Un monólogo vibrante que retrata a Gloria con sencillez y homenajea a Fuertes con la misma humildad que ella siempre transmitió.

Gloria

“El tratamiento”. Cada día de función es un día de estreno en el que convergen 40 años de biografía y la ilusión de dedicarse al cine. Un arte que para Martín constituye el lenguaje a través del cual expresa sus obsesiones y emociones y se relaciona con el mundo acelerado, salvaje y neurótico en que vivimos. Hora y media de humor y comedia, de drama e intimidad, de fluidez y ritmo, de diálogos ágiles y actores excelentes.

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“Los días de la nieve”. Un monólogo en el que el ausente Miguel Hernández está presente en todo momento sin por ello restarle un ápice de protagonismo a la que fuera su mujer. Una Josefina Manresa escrita por Alberto Conejero, puesta en escena por Chema del Barco e interpretada por Rosario Pardo que atrae por su carácter sencillo, engancha por su transparencia emocional y enamora por la generosidad de su discurso.

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“Tiempo de silencio”. La genial novela de Luis Martín Santos convertida en un poderoso texto dramático. Una escueta y lograda ambientación –áspera escenografía y asertiva iluminación- que nos traslada al páramo social y emocional que fue aquella España franquista que se asfixiaba en su autarquía. Una puesta en escena que es teatro en estado puro con una soberbia dirección de actores cuyas interpretaciones resultan perfectas en todos y cada uno de sus registros.

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“Los mariachis”. Una perfecta exposición a golpe de carcajada y con un fino sentido del humor de cómo la corrupción y la incultura están interrelacionadas entre sí y de cómo nos lastran a todos. Cuatro intérpretes que con su exultante comicidad dan rienda suelta a todas las posibilidades de un texto excelente. Una obra que cala hondo y toca la conciencia de sus espectadores.

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“La ternura”. ¡Bravo! Todo el público en pie al acabar la función, aplaudiendo a rabiar y sonriendo llenos de felicidad, con la sensación de haber visto teatro clásico, pero con la frescura y el dinamismo de los autores más actuales. Una historia cómica que juega con los roles de género y parte de la eterna dicotomía entre hombres y mujeres para exponer con sumo acierto lo que supone el amor, lo que nos entrega y nos exige.

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“Lehman trilogy”. Triple salto mortal técnicamente perfecto y artísticamente excelente que nos narra la vida y obra de tres generaciones de la familia Lehman -así como el desarrollo de los EE.UU. y del capitalismo desde la década de 1840- gracias al ritmo frenético que marca la dirección de Sergio Peres-Mencheta y la extraordinaria versatilidad de sus seis actores en una miscelánea de comedia del teatro de varietés, exceso cabaretero, expresividad gestual y corporal de cine mudo aderezada con la energía y fuerza de la música en vivo.

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“El curioso incidente del perro a medianoche”. Comienza como una intriga con un tono ligero cercano casi a la comedia y poco a poco va derivando en una historia costumbrista en torno a un joven diferente que nos lleva finalmente al terreno del drama y la acción. Un montaje inteligente en el que el sofisticado despliegue técnico se complementa con absoluta precisión con el movimiento, el ritmo y la versatilidad de un elenco perfectamente compenetrado en el que Alex Villazán brilla de manera muy especial.

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“El castigo sin venganza”. Todavía sigo paralizado por la intensidad de esta tragedia, en la que no sé qué llega más hondo, si la crudeza del texto de Lope de Vega, la claridad con la que lo expone Helena Pimienta o la contagiosa emoción con que lo representa todo su elenco. Una historia en la que la comicidad de su costumbrismo y tranquilidad inicial deriva en una opresiva atmósfera en la que se combinan el amor imposible, la amenaza del poder y las jerarquías afectivas y sociales.

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“Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas”

Si leer o escuchar representadas sus creaciones es un goce para el alma y los sentidos, no menos lo es adentrarse en su persona a través de lo que recogieron múltiples publicaciones periodísticas a lo largo de su corta vida. Además de su extraordinaria sensibilidad, estos artículos, entrevistas y reportajes dejan clara la transparencia y diafanidad de un hombre cuya máxima fue siempre la de transmitir con honestidad aquello que hacía único, a la par que universal, a su pueblo.

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Quizás sea la figura más nombrada de la historia de la literatura española, pero el hecho de que aún no sepamos dónde reposa su cuerpo tras aquella cruel madrugada del 18 de agosto de 1936 demuestra que todavía queda mucho por conocer y recuperar de él. Tanto de su obra y de su vida como de su intimidad, de quién era más allá de las páginas que escribió, de las conferencias que impartió y de los amigos, familiares y personalidades con quien se le vio en público.

El que hasta más de 80 años después de su muerte no se haya publicado un volumen como este, Declaraciones y entrevistas completas,  evidencia tanto esta realidad como la de su otra cara, la negación que por distintos motivos –censura política y prejuicios sexuales, fundamentalmente- ha sufrido su persona y, por su extensión, su obra.  En este sentido, no queda otra que alabar el trabajo de investigación realizado por Rafael Inglada con la colaboración del periodista Victor Fernández, y el legado que este título supone para estudiosos y entusiastas de la figura de Federico.

Palabra de Lorca se inicia con un joven entusiasta que comienza a ser conocido en 1922, a sus 24 años, por sus primeras poesías y llega hasta 1936, hasta un hombre consolidado en la escena cultural como un extraordinario poeta y un excelente dramaturgo. No solo un gran creador sino también un convencido del papel cultural, identitario y pedagógico del teatro, tal y como hizo al frente de La Barraca (1932-1934) llevando la tradición de los grandes clásicos –Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón, Cervantes,…- al colectivo más llano de un pueblo obviado por unos gestores y autores entregados a las banalidades que demandaba la burguesía urbana de las décadas de los 20 y los 30.

Todo lo contrario de lo que pensaba de la poesía de su tiempo, declarándose admirador de nombres como Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Rubén Darío o Juan Ramón Jiménez. Un terreno este, el del verso, que fue el que le convirtió en una figura pública, sobre todo a raíz de la publicación en 1928 del Romancero gitano. Para entonces ya había demostrado con Mariana Pineda su potencial dramático y su capacidad de captar lo más individual, íntimo y local y transmitirlo conectando con lo que eso tiene de común y universal con cualquier otro individuo a lo largo del mundo. Después llegarían otras dramaturgias que, tal y como cuenta, ya estaban en su cabeza o habían comenzado a tomar forma, como Doña Rosita la soltera o Bodas de sangre y Yerma, títulos con los que se propuso hacer actual la tragedia griega y lo consiguió con extraordinario éxito de crítica y público.

Capítulo aparte de sus vivencias son sus viajes. He ahí la intensidad con que transmite el hondo resonar que le provocó el mar de acero, hormigón e inhumanidad de Nueva York que daría como resultado el poemario allí situado. Nada que ver con su paso por La Habana o sus estancias posteriores en Montevideo y Buenos Aires, ciudades en las que disfrutó con la fantástica recepción que tuvieron sus obras y sintiéndose como uno más en la sociedad de aquellos países con los que compartía idioma y referentes históricos literarios.

Curioso es también leer cómo le describen los otros. Alegre, jovial y extrovertido en sociedad, un niño grande con los suyos, escurridizo con los periodistas insolentes, e introvertido e inmerso en su profundidad interior cuando estaba a solas. Una sombra esta que se fue haciendo más patente a medida que la inestabilidad política enrarecía el clima social español, y del Madrid en el que vivía, a lo largo de 1935 y 1936. Hasta que estalló la contienda que le encontró en casa de sus padres en la vega granadina, de donde le sacó para asesinarle.

Palabra de Lorca no se acaba ahí, sino que sigue a través del recuerdo que algunas firmas le dedicaron años después, atreviéndose a entrar –aunque no con total apertura- en aquellos aspectos que le condenaron, su homosexualidad y su planteamiento público en pro de una cultura accesible para toda la sociedad y no como algo elitista y restringido para aquellos que hicieran de ella un símbolo y señal de su clase social y económica. En definitiva, un volumen extenso, con artículos y entrevistas firmadas por toda clase de autores y calidades, pero que resulta fantástico para descubrir el lado más espontáneo, dialogante y conversador  de un hombre profundamente reflexivo y tan sensible como creativo y visionario.

“El amigo americano” de James Costos & Santiago Roncagliolo

“El hombre de Obama en España” repasa los algo más de tres años que Costos estuvo en nuestro país representando al líder y al gobierno del país más poderoso del mundo. Tras recordar su vida personal y profesional antes de recibir esta misión, relata cómo imprimió su visión y sello personal a su labor diplomática. Anécdotas y nombres de casi todos los sectores de la vida social (políticos, empresarios, artistas,…) pueblan unas páginas que cuentan menos de lo que nos gustaría saber, pero que también revelan mucho sobre el estilo y los valores de su autor.

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Son varias las interpretaciones que podemos hacer de El amigo americano. La primera de ellas que este ensayo podría pasar por la memoria de la labor de James Costos como Embajador de EE.UU. en España, responsabilidad que ejerció desde el 13 de septiembre de 2013, día en que llegó a Madrid (aunque su nombramiento fue aprobado por el Senado de su país el 1 de agosto tras ser anunciado oficialmente el 14 de junio anterior) hasta el 20 de enero de 2017, jornada en que Barack Obama cedió el despacho de la Casa Oval a su sucesor, Donald Trump. También que es un ejercicio de defensa de los principios y logros del programa de gobierno de su mentor demócrata, a la par que una crítica sin paliativos de las maneras de hacer del ahora líder republicano.

Quizás sea ambas, conjugadas con un muy buen ejercicio de marca personal, aunque no lo presente como tal. He ahí sus primeros capítulos dedicados a contar como llegó a formar parte del círculo más cercano de los Obama a través de su marido y yendo más atrás, el inicio de su vida en Lowell (Massachusetts) y de su carrera profesional en el sector de la moda en Nueva York y, posteriormente, en el del cine y el audiovisual en Los Ángeles. Puestos en los que aprendió cómo promocionar, acercar y establecer vínculos entre las marcas y sus clientes. Un aprendizaje que utilizó posteriormente para ayudar a recaudar fondos para la candidatura de Barack Obama en su campaña para la reelección a la Casa Blanca.

Labores que, según cuenta, le enseñaron lo importante que son los lazos humanos a la hora de establecer relaciones de cualquier tipo, y de hacerlo tomando como punto de partida los puntos comunes y no las diferencias. Una máxima que marcó su estrategia y su manera de actuar una vez que llegó a España tras recibir la encomienda de Obama de representar a su país, y su manera de querer estar en el mundo global actual, ante el nuestro y el Principado de Andorra. Algo que llevó a la práctica haciendo evolucionar las formalidades en las relaciones bilaterales, que priman las jerarquías y la ostentación del poder, hacia la interacción con las nuevas generaciones y las personas que proponen proyectos innovadores y ejemplifican la diversidad.

Principios a partir de los cuales tendió puentes entre su país y el nuestro impulsando encuentros entre representativas de colectivos como el artístico y cultural (a la par que pedía que España aumentara su compromiso con la propiedad intelectual y actuara en contra de la piratería), el LGTB (haciendo que el reconocimiento del derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo que EE.UU. aprobó en junio de 2015 tuviera eco más allá de sus fronteras), o los jóvenes emprendedores (poniendo en contacto start-ups españolas con las grandes empresas de Silicon Valley).

Logros que relata con convicción y que alterna con episodios conocidos por los medios de comunicación –como sus palabras sobre la unidad de España o las reuniones con el Ministerio de AA.EE. tras las filtraciones de Wikileaks sobre el espionaje estadounidense de las comunicaciones de ciudadanos españoles- en los que expone su vivencia y opinión de lo sucedido hasta donde permiten los límites de la seguridad y la no interferencia en asuntos internos de su nación de acogida.

Un relato ameno en el que los amantes de lo personal descubrirán que conoció a su pareja, Michael Smith, en un avión, y encontrarán nombres como los de los Reyes de España (tanto actuales como el del emérito, refiriéndose con admiración a todos ellos), los de algunos ministros de Mariano Rajoy (con José Manuel García-Margallo, Ministro de AA.EE., parece que no hubo toda la química que sería deseable) u otros muchos que asistieron a sus comidas, eventos o fiestas, o que se alojaron en su residencia, como Ana Botín, José María Álvarez-Pallete, Plácido Arango, Alaska, Miguel Poveda, Belén Rueda, Sarah Jessica-Parker o Gwyneth Paltrow. Personas de distintos ámbitos a través de las cuales James Costos se propuso acercar EE.UU. a España y España a EE.UU. en su convencimiento de que cuanto más cultivemos aquello en lo que coincidimos (aunque tengamos puntos de vista diferentes), más fácil será tratar aquello en lo que diferimos y más fuerte y duradera nuestra unión.