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“El mono del desencanto” de Teresa M. Vilarós

“Una crítica cultural de la transición española (1973-1993)” presenta una interesante tesis, que no corrobora la versión oficial que solemos escuchar, sobre ese período tan de continua actualidad a pesar del tiempo transcurrido. El pero a su propuesta es cuando entra a ejemplificar cómo se manifestó dicho planteamiento en la literatura, el arte, el cine, el cómic,… Entonces este ensayo es solo apto para aquellos que conozcan dichos referentes y estén dispuestos a sumergirse en el denso análisis que se hace de los títulos y autores elegidos.

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Tras una animada sobremesa con amigos nacidos también en la década de los 70 en la que hablamos sobre la imagen que nos han transmitido nuestros padres acerca de aquellos años y el diferente, pero a la par similar, recuerdo que cada uno de nosotros teníamos de los años 80, prolongamos la tarde con un actividad de lo más placentera, mirando títulos en una librería del centro de Madrid. Mi cabeza seguía dándole vueltas a la conversación que habíamos mantenido y la portada de este volumen pareció levantarse de la mesa de novedades en que estaba colocado cual promesa de respuesta a las ganas de saber que este tema siempre me ha despertado.

De aquellos barros, estos lodos. Esta podría ser una de las primeras y fáciles conclusiones que extraer de la lectura de este ensayo. ¿Realmente hizo nuestro país una transición? Y si fue así, ¿desde dónde y hacia dónde? Cambio hubo, pero ni tan evolutivo ni tan profundo como se nos ha contado. El paso del blanco al negro solo es real si se transitan todos los matices del gris, si por el contrario el péndulo va de un extremo a otro, el mecanismo de actuación es el de acción-reacción y no el de un camino con una meta u objetivos claros. Algo que podría quedar resumido en la síntesis que años después de la muerte del dictador se hizo de un artículo de Manuel Vázquez Montalbán, “contra Franco estábamos mejor”.

El asesinato de Carrero Blanco dejó claro que el régimen estaba llegando a su fin, la reacción de buena parte de la sociedad española fue tibia, nada aduladora con aquellos que llevaban gobernando España desde 1939, tras tres años de cruenta y fratricida Guerra Civil. Sin embargo, llegado el momento, los que defendían ideas de izquierda dejaron atrás sus planteamientos teóricos para adaptarse a la realidad de un mundo occidental plenamente capitalista y que comenzaba a dar sus primeros pasos hacia una globalización que hoy es ya una realidad. Por su parte, los que habían vivido cómodamente bajo el franquismo, sabían que no había otro camino más que la integración con Europa y que esto exigía hacer de España un país democrático.

Tras décadas soñando con la libertad, parece que no supimos muy bien qué hacer una vez que no teníamos ya al “enemigo” enfrente, aquel al que habíamos dedicado tantos pensamientos. El 20 de noviembre de 1975 dio pie a un vació al que decidimos no hacer frente y creímos que ignorándolo lo dejábamos atrás. Por un lado estuvo bien esa actitud abierta, naif, dispuesta a todo, sin límites ni pudores ni represiones, que dio resultados tan fantásticos como los de la movida madrileña.

Tiempos que se vivieron con autenticidad, sin mayor pretensión que la del carpe diem, sin pensar en un más allá que también guardaba un negarse a mirar atrás para desactivar la represión sexual, el absolutismo católico o el concepto imperialista de la identidad nacional grabado en el imaginario colectivo y en tantas identidades individuales. Muros contra los que tuvieron que luchar realidades que pedían ser escuchadas como la del empoderamiento de las mujeres, la diversidad de la orientación sexual o sentimientos políticos de toda clase que antes no solo se ignoraban, sino que se penaban y perseguían, con un uso desproporcionado de la fuerza incluso. Basta mirar a nuestro alrededor actual, a la realidad que reflejan los medios de comunicación para ver que aquel trabajo no hecho entonces nos persigue hoy en día.

Son muchos los ejemplos del cine, la literatura, el cómic o la escena que Teresa M. Vilarós analiza para mostrar cómo hubo quien propuso su novedad, quien luchó contra el pasado o quien se dedicó a reflejar los nuevos tiempos que estábamos viviendo. Pero aquí es donde El mono del desencanto deja de ser un texto apto para todos los públicos y con un enfoque crítico, pedagógico incluso, para convertirse en una sucesión de nombres (autores, títulos, referentes) que solo comprenderán los que los conozcan con la suficiente profundidad como para entender el análisis que la autora nos propone. Un discurso que peca de exceso en cuanto a su extensión y de una visión tan sumamente interpretativa que se hace etérea, ardua de leer, y que hace que este volumen merezca la etiqueta de solo apto para los muy entendidos.

“Adolfo Suárez. Entrevistas” en El País (1978-1991)

AdolfoSuarezEntrevistasElPais

Parece que todo está dicho algo más de un mes después de la muerte del que fuera el primer presidente de la democracia española. Análisis y opinión política, necrológicas, testimonios, recuerdos de aquellos que le conocieron y a lo largo de su vida pública y personal… Pero también hay una manera directa de volver a aquellos tiempos, la hemeroteca, la bendita hemeroteca como dice @_anapastor_ 

Disponible desde hace ya dos años en versión electrónica en amazon.es, el diario El País recoge en este recopilatorio algunas entrevistas que a lo largo de los años les concedió Adolfo Suárez, desde su llegada a la Presidencia del Gobierno hasta su abandono de la vida política. Largas conversaciones que desde 1978 hasta 1991 nos dejan frases que revelan una visión de la realidad española del momento y del planteamiento de acción política de este hombre que parecía practicar un discurso de mayor transparencia y claridad que el de los tiempos presentes.

Ahí van algunos subrayados, junto con la fecha en que fueron publicados y el periodista que obró de intermediario entre Adolfo Suárez y la sociedad española en cada momento.

15/10/1978 – Juan Luis Cebrián

“… estoy convencido de que muchas cosas que se presentan hoy como propias de la izquierda no son privativas de esta; son banderas nuestras que nacen de una concepción de la dignidad del hombre y su libertad…”.

“… (España) es un país muy castigado por la historia, con heridas todavía a flor de piel, que lucha por huir de cualquier radicalización…”.

“… Lo importante es que la norma jurídica no debe ni puede ir, en determinadas cuestiones, por delante de la concienciación social. En este país estamos demasiado acostumbrados a tener leyes que nadie cumple…”.

08/08/1982 – Miguel Angel Aguilar

“… Es notorio que existen personas que pretenden sustraernos la condición de ciudadanos libres, que con tanto esfuerzo nos hemos ganado, y devolvernos a la situación de súbditos… En segundo lugar, existen intentos manifiestos de radicalizar el país y enfrentar a los españoles en dos bandos antagónicos…”.

18/11/1985 – Fernando Jáuregui

“… Existen en nuestro país demasiadas desigualdades económicas, sociales y culturales para que solo dos grandes’ formaciones políticas recojan, en la práctica, las aspiraciones ciudadanas y logren una política de diálogo que suponga para todos justicia y libertad en una convivencia pacífica. Las distancias entre los españoles tienden, por desgracia, más a la radicalización y al enfrentamiento que al diálogo y al progreso…”.

“… el cambio político producido en España constituye solo un primer paso que no estará consolidado si no va seguido por los cambios sociales, culturales y económicos necesarios para desarraigar cuantas desigualdades injustas y cuantos privilegios infundados se dan aún entre los españoles…”.

02/06/1991 – Sol Alameda

“… Pienso que los españoles no admiten que su vida política se encierre en un esquema bipartidista. Nuestra realidad política tiene demasiados matices para ser fotografiada en blanco y negro. Lo que pasa es que de común acuerdo, o por casualidad, el objetivo de la derecha y la izquierda es hacer bipartidismo, borrar esa opción de centro…”.

Frases para el recuerdo y el debate sobre el valor de su mensaje en el momento en que fueron publicadas así como por su posible vigencia en el día de hoy.

Respecto a la edición como conjunto de estas entrevistas por El País, algunos detalles que la mejorarían: citar la fecha de las entrevistas tanto al inicio de estas –y no solo al final- como en el índice, o iniciarlas con la portada de El País del día en que fueron publicadas, así como con la imagen de la maquetación de las páginas que ocuparon. Aspectos que mejorarían los volúmenes también publicados de entrevistas a Santiago Carrillo, Felipe González y José María Aznar.

(imagen tomada de amazon.es)