Archivo de la etiqueta: musical

«Tina, el musical de Tina Turner» llega a Madrid

La trayectoria personal y la carrera musical de la reina del rock. Una historia de pasión y vocación, pero también de resiliencia y superación. Un argumento dramático de alto voltaje y una larga lista de canciones conocidas, bailadas y tarareadas en algún momento de su vida por buena parte del público.

La biografía de Tina Turner le trascendió a ella misma cuando en 1993 se estrenó What´s love got to do with it, película basada en la autobiografía que publicó en 1986 y en la que contaba cómo había pasado de ser una niña con escasos recursos en Nutbush, Tennessee, a mujer maltratada durante años por su marido, Ike Turner, para finalmente dar con las claves y las personas que le permitieron liberarse y desplegarse tanto a nivel personal como artístico.

Desde entonces, cada uno de sus éxitos -y homenajes en los últimos años- ha ido unido de manera recurrente a ese relato. Con su exteriorización ella expió el dolor y las cicatrices de su pasado y los medios de comunicación, a cambio, obtuvieron sobrado material con el que complementar las crónicas de cada uno de sus números uno conseguidos desde entonces y el recuerdo de los más de doscientos millones de álbumes vendidos en todo el mundo a lo largo de cinco décadas de carrera musical.

Lo que contó en aquel libro y que después vimos en la gran pantalla se convirtió en 2018 en un musical estrenado en Londres que ahora llega al Teatro Coliseum de Madrid. La premisa es de lo más atractiva, disfrutar en directo con River deep, mountain high o Proud Mary, pero cambiando las expectativas. No es un concierto, sino un biopic, una ficción en la que las canciones no siempre cumplen un papel estrictamente musical evocando una grabación o una actuación en vivo, sino que se ajustan también a las necesidades argumentales y son incluidas, por tanto, en situaciones familiares o de pareja, así como sociales o laborales.   

Un reto que podría ser una oportunidad para hacer de Tina un musical a la altura de su protagonista. Algo a lo que esta producción parece renunciar casi desde el principio, optando por desenvolverse más en las coordenadas escenográficas y en la coordinación de los cambios de vestuario y caracterización de sus protagonistas, en lugar de en desarrollar una trama que amplíe o profundice en lo que ya conocemos -el racismo, el machismo y el edadismo que también sufrió, aunque sí son mencionados- antes de sentarnos en nuestra butaca. El libreto no arriesga, no ofrece contenidos ni enfoques nuevos. Una evitación a la que suma la ligereza con que son interpretados los pasajes más teatrales, los centrados en el diálogo y la personificación más que en el tono, el timbre y el chorro de voz, que sí que resultan sobresalientes cuando les toca ser protagonistas.

Algo para lo que están más que dotados Kery Sankoh y la banda que la acompaña durante las más de dos horas y media de representación, tal y como demuestran en los momentos en que la representación muta en un concierto en vivo. Curiosamente, pasajes en los que se canta en inglés y no en español como sucede durante la narración, haciendo así más patente el muy diferente impacto que tienen las canciones cuando son traducidos y no interpretadas en su idioma original. Todo sea porque este musical sirva para que los que hicimos la EGB sigamos recordándola y los que nacieron cuando sus discos ya no eran actualidad, la conozcan y se hagan tan fans de The best como somos muchos de los primeros.

Tina, el musical de Tina Turner, Teatro Coliseum (Madrid).

“La llamada”, diversión en el Teatro Lara

Casi dos años después de su estreno, esta obra sigue llenando el Teatro Lara en cada función, haciendo disfrutar al público con su frescura sin pretensiones y su eficaz punto medio entre la comedia y el musical.

LaLlamada

Que cuando vas a comprar entradas para una obra te encuentres con que has de cambiar tus planes porque está todo vendido es una situación que provoca alegría, una prueba de que el teatro sigue interesando. Y a la par despierta curiosidad por saber qué tiene, qué mantiene a “La llamada” en cartel desde su estreno en mayo de 2013. Estos podrían ser algunos de los motivos.

Uno. En el vestíbulo del Teatro Lara te esperan los miembros de la orquesta musical que luego verás en escena con su look de adolescentes estivales –pantalón corto rocky verde manzana luciendo piernas y camiseta amarilla- repartiendo flyers con reproducciones de los distintos protagonistas de la obra entre los espectadores. Primera sonrisa conseguida.

Dos. Al entrar en la sala llaman la atención dos cosas. Por un lado, las pancartas del campamento “La brújula” colgando del primer piso, desde cuyo centro desciende hasta el patio de butacas una escalera que recuerda a las de Broadway. Y en segundo lugar, en el escenario, con el telón levantado, una litera doble y una gran cruz de neón. Entre lo uno y lo otro y un patio de butacas a reventar –tanto que uno teme que vaya a haber overbooking-  ambientación creada y expectación ante lo que está por comenzar. Cuéntese con que lo que está por acontecer utilizará la propia platea como lugar en el que sucede parte de la acción.

Tres. El argumento, construido en base a tres grandes recuerdos de la memoria adolescente de buena parte del público asistente, los campamentos de verano en los que jugábamos a ser adultos a escondidas; una casposa educación religiosa; y ese muy mejor, pero que muy mejor, amigo o amiga con el que compartíamos ingenuos sueños de grandeza,  atrevidos vestuarios y un imaginado y luminoso protagonismo escénico que se resentían ante la losa de la realidad.

Cuatro. La música, doblemente protagonista, por formar parte del libreto –una monja que venera a Presuntos Implicados, la que hubiera podido ser una Sor Pop a lo Marisol y ese duo adolescente con “Lo hacemos y luego ya veremos”- y por la puesta en escena. He ahí a la orquesta que nos recibió en el vestíbulo en directo durante toda la función en escenario. Y aún hay más, desde arriba, desde el cielo, la voz masculina de Dios haciendo suyas las canciones de Whitney Houston, poniéndonos la piel de gallina y haciendo temblar la platea interpretando “I will always love you”, “I have nothing” o “Step by step”.

Cinco. La frescura de sus actrices, divertidas a rabiar, pura energía vital, entregadas a sus personajes, espontáneas como la vida misma. A su servicio un texto sin pretensiones con humor sencillo, directo, pensado única y exclusivamente para entretener y divertir. Esta es la clave última y primera de porqué una obra funciona, y aquí Javier Ambrossi y Javier Calvo parecen haberlo tenido claro. No han buscado encumbrar a sus actrices, ni ser reconocidos como grandes autores, sino que su máxima ha estado en quien es el alma del teatro, los que se sientan en la butaca. Y lo han hecho bien, “La llamada” no pasará a la historia de la dramaturgia, pero las muchas risas que se oyen durante sus dos horas y la sonrisa generalizada con que a su fin salen los espectadores de la sala, denotan que aquí hay un buen trabajo del que merece la pena ser espectador.

“La llamada”, en Teatro Lara (Madrid).

.