Archivo de la etiqueta: Ficción

10 novelas de 2017

Historias escritas en España, EE.UU., Francia o Panamá, cuentos de apenas unas páginas y relatos largos, narraciones sobre el amor y la amistad, sobre el deseo de conocer y la ilusión de un futuro mejor, habitadas por personas que fueron importantes y por otras que llegan de nuevas a ellas,…

10novelas2017.jpg

Las impuras” de Carlos Wynter Melo. Una mujer que no sabe quién es y otra que imagina por ella sus recuerdos. Un ejercicio de creatividad que a esta segunda le vale para alejarse de aquellas vivencias en que el derrumbe de su país, cuando fue ocupado por las tropas norteamericanas en 1989, le hizo sentir que su vida había perdido su sentido, obligándola a huir. Una pequeña novela escrita con la verdad del corazón y contada desde el deseo de honestidad con que se procesan las emociones en el estómago.

lasimpuras

El amor del revés” de Luis G. Martín. Bajo el formato de autobiografía, un relato de la vivencia de la homosexualidad en la España de las últimas décadas. En un país retrasado, trasnochado, nacional católico primero e insensible, embrutecido y no tan progre como se creía aún mucho tiempo después. Una narración íntima y desnuda que muestra sin pudor, pero también sin lástima ni compasión, el dolor, las lágrimas y el terror que conlleva aceptarse, mostrarse y vivirse cuando se inicia ese proceso en la más absoluta soledad. Un ejercicio literario de sinceridad y honestidad en el que queda plasmado cómo se pueden sanar las heridas y hacer de la debilidad, fortaleza y de la vergüenza sufrida, orgullo de ser como se es y ser quién se es.

elamordelreves

La conjura de los necios” de John Kennedy Toole. Una lectura tan divertida como estimulante. Una ácida y corrosiva narrativa que no deja títere con cabeza en su disección de cada personaje y situación en mil piezas. Una abrumadora construcción de una serie de situaciones y entornos en los que se pone patas arribas múltiples aspectos de la sociedad actual (la familia, el trabajo, la educación,…). Una ironía y una sátira brutales con las que quedan al descubierto todas nuestras imperfecciones, contradicciones y paradojas.

LaConjuraDeLosNecios

La vida ante sí” de Romain Gary. Literatura de alto nivel, exquisita y elevada, pero accesible para todos los públicos. Por su protagonista, un niño árabe criado por una antigua meretriz judía, ahora metida a regente de una pequeña residencia de hijos de mujeres que ejercen la que fuera su profesión. Por su punto de vista, el del menor, espontáneo en sus respuestas y aplastantemente lógico en sus planteamientos. Pero sobre todo por la humanidad con que el autor nos presenta las relaciones entre personas de todo tipo, los retos cotidianos que supone el día a día y las dificultades de vivir al margen del sistema en el París de los años 60.

650_P86534B.jpg

La canción pop” de Raúl Portero. La música tiene el mágico poder de ser capaz de contar una historia en muy pocos minutos, presentándote los personajes involucrados, relatando qué sucede entre ellos, qué viven y qué sienten, de dónde vienen y a dónde desean ir. Todos tenemos una canción de nuestra vida, esa que imaginábamos que hablaba de nosotros y que con su ritmo nos llegó muy hondo la primera vez que la escuchamos, haciendo que afloraran a la superficie emociones cuya intensidad no creíamos ser capaces de sentir pero que deseábamos vivir. Un sueño que ya no perseguimos pero al que no renunciamos. Eso es esta novela contenida, auténtica, una partitura fresca y ágil, aparentemente liviana, pero que dispara de manera certera y da de pleno en el blanco.

LaCancionPop

La noche del oráculo” de Paul Auster. El libro dentro del libro. El autor que se imagina la historia de un personaje que se propone iniciar una nueva vida, como si se colocara ante una hoja en blanco, tal y como hace desde este otro plano contrapuesto a la ficción que es la realidad. Un mundo de carne y hueso en el que suceden acontecimientos que adquieren un significado más allá cuando son contextualizados por un editor que sabe cómo relacionarlos entre sí. Ese es el laberinto mágico de paralelismos, espejos, verdades e irrealidades perfectamente trazado por el que nos hace transitar Paul Auster.

lanochedeloraculo

La tierra convulsa” de Ramiro Pinilla. Del Getxo agrícola y ganadero de finales del siglo XIX al Gran Bilbao industrial, burgués y capitalista del XX. Del idealismo costumbrista con que se recuerda el pasado al que nos aferramos, al realismo social de un entorno cambiado tras un proceso de profunda agitación. La primera y bien planteada entrega de una trilogía, “Verdes valles, colinas rojas”, en la que su autor prima en ocasiones sus habilidades como escritor sobre la fluidez de su relato.

latierraconvulsa

Nubosidad variable” de Carmen Martín Gaite. La bruma del título es también la de la mente de las dos protagonistas de mediana edad de esta ficción que no aciertan a saber cómo enfocar correctamente sus vidas. Una revisión de pasado, entre epistolar y monologada, y un poner orden en el presente a través de una prosa menuda y delicada con la que llegar mediante las palabras hasta lo más íntimo y sensible. De fondo, un retrato social de la España de los 80 finamente disuelto a lo largo de una historia plagada de acertadas referencias literarias.

nubosidad variable.qxd:PlantGUÍA.qxd

Patria” de Fernando Aramburu. Una obra que toca todos los palos de lo que por distintos motivos unos y otros llamaron conflicto. La visión política, la realidad social y la vivencia personal en un entorno en el que todo se movía aparentemente en un amplio rango de grises tras el que se ocultaba la cruda realidad de la vida o la muerte, o conmigo o contra mí. Un relato ambicioso y muy bien estructurado al que se le echa en falta ir más allá de su hoja de ruta para emocionarnos no solo por lo que narra en su trama principal, sino también por lo que cuenta y propone en las secundarias.

Patria_FernandoAramburu

Un perro” de Alejandro Palomas. El bagaje de cuarenta años de biografía, el balance de todo lo vivido por Fer y de los capítulos que conforman el libro de su presente, el ajuste entre las distintas piezas que conforman el puzle de su familia. Alejandro Palomas plasma con gran belleza, equilibrio y naturalidad cuanto pasa por la mente de su protagonista durante unas horas de tensa y amarga, pero también sosegada y meditada espera. Desde lo más ligero y superficial, los lugares comunes en los que nos refugiamos, a los más íntimos y ocultos, aquellos que rehuimos para no volver a encontrarnos con el dolor que allí dejamos.

UnPerro

 

 

Anuncios

10 funciones teatrales de 2016

Obras representadas por primera vez y otras que ya han tenido varias temporadas a sus espaldas; textos actuales y clásicos; montajes convencionales e innovadores; autores españoles, ingleses, canadienses, italianos, argentinos,…

10funcionesteatrales2016.jpg

Hamlet. Actores que hacen suya la fuerza de un texto considerado clave en la historia del teatro universal. Una puesta en escena que encadena escenas con una fluidez asombrosa. Un montaje que respeta lo escrito por Shakespeare, pero sabiéndole introducir momentos de modernidad que revelan tanto su atemporalidad como la grandeza de la dirección de Miguel del Arco.

Hamlet

Home. Parecen inalcanzables cuando están sobre el escenario de un gran teatro, sin embargo, los bailarines de la Compañía Nacional de Danza resultan tan o más grandes, y su trabajo aún más bello, hipnótico y seductor cuando puede ser disfrutado en un reducido espacio como es el de La Pensión de las Pulgas. En su interior no existen distancias ni jerarquías entre intérpretes y espectadores y todos juntos se integran en este hermoso espectáculo.

HOME_PensionPulgas_EB

Tierra del fuego. Los conflictos –ideológicos, religiosos, nacionales,…- acaban muchas veces por convertirse en absurdos delirios de violencia en un intercambio continuo entre víctimas y verdugos de sus roles hasta llegar a una mortal simbiosis. Ese viaje de ida al odio y de vuelta al difícil intento de la empatía con el opuesto y la reconciliación con el vecino, es el que propone Claudio Tolcachir en un texto tan brutal como cruda su puesta en escena e interpretación.

tierra-del-fuego_cartel_baja

Cinco horas con Mario. Miguel Delibes fue un genial escritor, plasmaba la realidad y sus personajes en sus páginas con una naturalidad asombrosa, quedándose él en un segundo y discreto plano como narrador. Lola Herrera es inconmensurable, no hay papel que interprete que no haga que el público se ponga en pie para aplaudirla. La unión de ambos, hace ya 37 años, hizo que una de las mejores novelas de la literatura española se convirtiera en un montaje teatral en el que texto y actriz se entrelazan en una simbiosis que solo se puede definir como perfecta.

cinco-horas-con-mario

El laberinto mágico. Impactante de principio a fin. Un texto que repasa perfectamente las mil caras que tuvo nuestra guerra civil desde el lado de los violentados y finalmente perdedores. Un compenetrado elenco actoral que da vida a esos compatriotas que se sentían nación y acabaron siendo miles de víctimas anónimas enterradas nadie sabe dónde. Un soberbio uso de un casi vacío espacio escénico que se convierte en todos los lugares en los que desarrolló la contienda, desde el frente y los despachos policiales a los dormitorios, los museos y los teatros.

Páncreas

Los desvaríos del veraneo. Un texto clásico hecho actual con elementos que le aportan ritmo, gracia y frescura. Una compenetración entre sus nueve intérpretes que consigue que todo cuanto sucede sobre el escenario esté lleno de vida, que sea fluido y espontáneo, como si no tuviera otra manera de ser. ¿Resultado? Un público entregado y dos horas de sonrisas, risas y carcajadas sin parar.

los-desvarios-del-veraneo-cartel

Incendios. El pasado está ahí, pidiendo ser conocido y clamando convivir con nuestro presente. Mientras no le demos el tiempo y espacio que reclama, el futuro será imposible, no tendrá raíces ni base sobre la que crecer. Enfrentarse a él y bucear en sus entrañas puede llegar a ser un proceso difícil y complicado, lleno de momentos no solo amenazantes, sino de realidades desconocidas de gran crueldad. Un texto brutal y una eficaz puesta en escena con un reparto que se deja la piel sobre el escenario y en el que destaca por su maestría Nuria Espert.

incendios

Reikiavik. Lo que sucedió, lo que vimos y lo que la leyenda posterior ha decidido que quede, auténtico o no, de todo aquello. Con la misma precisión del ajedrez, con la combinación de estrategia, dinamismo y paciencia que exige su juego, como con la pasión con que lo viven sus jugadores y aficionados, así fluye esta obra. Una ficción que condensa de manera ágil y precisa las múltiples facetas de aquella mítica partida, así como de su antes y después, entre Bobby Fischer y Boris Spasski en la capital islandesa en 1972. Así son este texto y su puesta en escena de Juan Mayorga.

reikiavik

La función por hacer. El teatro dentro del teatro como si se tratara de una imagen reflejada en un sinfín de espejos. La diferencia entre la realidad y la representación, entre lo verdadero y lo verosímil. Personajes que dejan de ser arcilla moldeada por su autor y pasan a ser seres independientes, pero que aún están en busca de un público que les dé carta de identidad. Este es el interesante planteamiento y el estimulante juego de esta propuesta que resulta casi más una ceremonia de inmersión teatral que una función de arte dramático.

la-funcion-por-hacer_00

Todo el tiempo del mundo. Un texto que es presente, pasado y futuro, capaz de condensar todo aquello que nos ha dado carta de identidad. Las personas que nos engendraron, las que nos acompañaron a lo largo de los años y las que prorrogarán nuestro legado. Los acontecimientos que nos hicieron ser quienes somos, los que siguen provocándonos una sonrisa y los que nos ponen los ojos vidriosos. Las ilusiones de un futuro que está por venir, que ya sucedió o que estamos viviendo. Haciéndonos reír, llorar y suspirar, Pablo Messiez y sus actores logran emocionarnos  de una manera delicada y cercana, como si estuvieran estrechando su mano con la nuestra, como si nos abrazaran.

todo-el-tiempo-cartel

“La vida de Kostas Venetis” de Octavian Soviany

La biografía de un hombre que no se sabe si fue real o un personaje, un ser humano o una ficción. Un relato sórdido y primario, pero también excesivo e intenso. Un horror vacui lleno de palabras –tan alegre y jocoso como estético y saturado en ocasiones- con el que llevarnos desde Salónica y Estambul hasta Bucarest, Viena, París y Venecia durante la segunda mitad del siglo XIX.

La-vida-de-Kostas_Portada_web.jpg

Esta es la historia de un ser llamado Kostas Venetis cuyo narrador no sabe si fue alguien a quien conoció de verdad o si solo sabe de él lo que le contó y fue anotando en un sinfín de hojas manuscritas. Un legado que nos llega a nosotros de la mano de otro intermediario que dice que esto no es una creación de su imaginación sino la recopilación de distintas fuentes de información que a lo largo del tiempo le fueron llegando.

Un juego de distintos planos que constituye no solo el punto de partida de esta novela de muchas páginas, sino también el prisma a través del cual ir adentrándose tanto en su impetuosa trama principal como en sus múltiples y desbordantes secundarias. Unas y otras llenas de sangre, semen y demás fluidos corporales, llegando incluso a lo más escatológico.

No hay nada comedido en la vida de este hombre que nace en tierras griegas bajo el dominio del Imperio Otomano. Hijo de un cornudo y de una madre que se le insinúa incluso a él, crecido como adolescente entre monjes que le forman en el arte de la medicina popular, consorte de un militar en la exótica Constantinopla, buscavidas en un Bucarest mísero que le catapulta a la capital del Imperio Austro-Húngaro desde donde después llegará al París revolucionario en el que se codeará incluso con pintores impresionistas.

Una colección de postales llenas de luz y color en las que se rozará, excitará, lubricará y eyaculará una y otra vez, sin decoro ni pudor alguno, con muchos hombres, pero también con alguna mujer. Sexo salvaje, casi animal, a caballo entre el hedonismo, lo incontrolable y el más brutal sentido de la posesión.

Una sucesión a velocidad de vértigo de episodios y anécdotas de todo tipo en los que no hay ni un segundo de descanso ni cortesía con el lector. La prosa de Saviany no concede un momento de tregua, manteniéndonos en continua tensión, entre la excitación y la exaltación gracias a su buen manejo del lenguaje, su estilo directo y su nula auto censura en todo lo referente a lo sexual, lo genital y lo visceral. Sin embargo, no se debe pensar que La vida de Kostas Venetis es una novela erótica, centrada en alcobas y camas, estas no son más que uno de los muchos emplazamientos en los que ocurren las aventuras y desventuras de este hombre que no se sabe si es ángel o diablo, víctima o verdugo.

Vivencias personales en un entorno en el que Venetis se viste en ocasiones de mujer, en otras realiza trucos de magia, y cuando no, practica el sadomasoquismo mientras los grandes imperios iniciaban un ocaso sin retorno, algunas monarquías eran sustituidas por repúblicas y el anarquismo político era incluso una opción considerada. Un todo muy bien combinado y mezclado que en ocasiones deja sin aliento por ser tan apabullante, pero al que lo único que puede echársele en cara sea que no nos deje ni un momento de respiro.

La-vida-de-Kostas_Portada_web.jpg

“Soldados de Salamina” de Javier Cercas

La Guerra Civil que comenzó hace 80 años es un tremendo agujero negro con muchas piezas aún por conocer y conectar tanto a aquel entonces como a nuestro presente. Una de esas, la de la supuesta salvación de morir fusilado del fundador de la Falange, Rafael Sánchez Mazas, es la que despierta la curiosidad de Javier Cercas. Investigación, periodismo y ficción se combinan, se unen y se separan en esta historia que atrae por lo que cuenta y que destaca por haber tan pocas como ella.

SoldadosDeSalamina.jpg

La mente de un periodista es una continua olla en ebullición, por ella pasan todos los días retazos de acontecimientos y frases sueltas que su buen hacer puede convertir en una noticia a toda página, un amplio reportaje o la semilla de algo todavía más profundo que necesite saltar los límites del periodismo para ser dado a conocer si los datos de que dispone así se lo exigen. No todos los profesionales cuentan con la intuición que les haga percibir que lo que ha llegado a su conocimiento tiene este potencial. Hace falta tener una sensibilidad especial, tan innata como entrenada, que impulse a quien dispone de ella a seguir esa pista que a cualquier otro probablemente nos parecería irrelevante y superflua. Gracias a ese don, Javier Cercas dedujo que había algo más tras la anécdota que el poeta Rafael Sánchez Ferlosio le contó sobre cómo su padre se libró de morir fusilado por los republicanos cuando estos abandonaban la provincia de Girona ante el inminente triunfo nacional a finales de enero de 1939.

A partir de ese momento Cercas nos relata cómo comienza a pensar en el tema para posteriormente trabajar sobre ello, haciéndonos cómplices del momento personal en el que estaba al inicio, y cómo compaginó el proceso de documentación, de búsqueda de información y encuentros con distintas fuentes, con un momento de su vida en el que su estado anímico no estaba en su mejor nivel. Un ejercicio de desnudez intrincado en el de la transparencia profesional  del proceso de querer saber que hace que Soldados de Salamina resulte una ventana abierta hacia paisajes que no estamos muy acostumbrados a ver y mucho menos a mostrar.

Pero lo que va más allá de este relato es el deseo del autor de querer acceder a la Historia, esa disciplina entre científica y humanística, llena de episodios cuyo conocimiento y divulgación nos aportarían un mayor conocimiento sobre quiénes somos y de dónde venimos. Sucesos a los que la falta de certeza sobre lo realmente acontecido les convierte en leyendas muchas veces magnificadas. Así que para conseguir lo primero y evitar lo segundo, Javier se propone conocer todas las piezas del episodio que está investigando, contrastándolas, confrontándolas y complementándolas para tener un relato lo más objetivo, completo y aproximado de lo que pudo suceder en realidad. Un cometido que cumple de manera escrupulosa, impulsado no solo por el deseo de llegar a la verdad sino por el del respeto a las personas que allí estuvieron y a las experiencias y emociones que vivieron. Huella profunda que Javier Cercas nos transmite y nos hace sentir con la misma intensidad y a flor de piel con que ellos la vivieron décadas atrás.

Estos son los verdaderos protagonistas y homenajeados de Soldados de Salamina, los hombres y mujeres que silenciosa y anónimamente construyeron durante aquellos largos años de nuestra Historia una realidad más humana y justa que la brutal y coercitiva del régimen que pretendía aplicar una tabula rasa sobre todo lo que no cumpliera su dictado. Antepasados nuestros que ya no esperan ser reconocidos pero que duermen o han muerto con la conciencia tranquila de haber hecho lo correcto.

“La función por hacer” la haces tú

El teatro dentro del teatro como si se tratara de una imagen reflejada en un sinfín de espejos. La diferencia entre la realidad y la representación, entre lo verdadero y lo verosímil. Personajes que dejan de ser arcilla moldeada por su autor y pasan a ser seres independientes, pero que aún están en busca de un público que les dé carta de identidad. Este es el interesante planteamiento y el estimulante juego de esta propuesta que resulta casi más una ceremonia de inmersión teatral que una función de arte dramático.

La-Función-por-Hacer_00.jpg

Nada es lo que parece, la realidad tiene una capa visible y muchas invisibles, la percepción es subjetiva y la marcan factores como la experiencia, el estado de ánimo, las inquietudes o las expectativas del momento. A la verdad le sucede algo parecido, no siempre es absoluta, todo depende del punto de vista, de si coinciden o no los valores de quien elabora el mensaje y quien lo escucha, y de la buena labor que haga el intermediario entre ambos. Eso es el teatro, ahí es donde está su esencia, latente, perceptible pero intocable, una fuerza que te puede tocar y provocar, que si conectas con ella te motiva, te lleva, te arrastra a lo más alto y lo más hondo, a lo cómico y lo dramático, a creer lo que no imaginabas y a sentir lo que no percibías, a identificarte con lo que no conocías y a sorprenderte de lo que ya sabías.

Ese maremágnum, todo minuciosidad y precisión y nada de totum revolutum, es el que ocurre cuando la conversación entre una pareja en el ambigú del teatro Kamikaze es interrumpida por cuatro personajes que no solo buscan un escenario en el que representar su historia, sino que también exploran el territorio queriendo dar con un público que les crea y que haga verdad lo que ellos representan, realidad aquello que implica su argumento, todo lo que sucedió antes de llegar a escena.

A partir de ese momento los dos actores iniciales serán también espectadores, directores e intérpretes de otra función diferente. Mientras, los personajes llegados de la nada lucharán por explicarse a sí mismos y ante los que osen encarnarles, se multiplicarán para hacer entender y comprender no solo quiénes son, sino cómo han de ser interpretados para que su representación transmita su exactitud. Sus textos y sus movimientos puede que difieran de lo que hicieron o de lo que sucedió, pero solo de esta manera podremos comprender y sentir lo que ocurrió, lo que en sus vidas, en su efímera pero eterna e infinita existencia, acontece una y otra vez, una y mil veces.

Pero nunca es igual, en ese tiempo sin linealidad ni progresión en que ellos viven, cada ocasión es diferente a la anterior y no tiene nada que ver con la siguiente. Una dimensión que ya no se sabe si es ficción o imaginación y si somos espectadores o testigos silentes de una situación en la que nuestro corazón se paraliza con cada grito desgarrador, en la que nos reímos con las réplicas cargadas de acidez y sarcasmo, o en la que endurecemos nuestro gesto al escuchar las afirmaciones sin piedad con que se dirigen unos a otros.

La función por hacer, en Teatro Pavón (Madrid)

“El amor desordenado” de Alex Pler

A vueltas con el amor. ¿Otra vez? Sí. ¿Acaso no es el amor lo que nos mueve de continuo? Pero siempre desde la inconformidad. Cuando lo vivimos formalmente por lo que nos podemos estar perdiendo. Cuando no lo tenemos, por el vacío que evidencia su continuo deseo. Y mientras tanto, esa cortina de humo que es, o no, el sexo. 39 brevedades en las que Alex Pler combina la transparencia, la espontaneidad y la ingenuidad en una realidad que está a mitad de camino entre la verdad y la ficción de uno mismo.

ElAmorDesordenado.jpg

Que Alex no tiene ningún problema en compartirse ya quedó claro en La noche nos alumbrará y que el amor, el eterno amor, está tan presente en su imaginario como en las letras de las canciones que escuchamos y los guiones de las películas que vemos, resultó patente en El mar llegaba hasta aquí. Uniendo lo uno y lo otro, junto con la inspiración generada por amantes y (des)amantes (como dice en la página final de agradecimientos), surgen estos relatos breves que también podrían considerarse apuntes de un escritor.

Conatos de grandes historias que, como no lo fueron en la vida real, tampoco lo van a ser en la literaria y a los que dedica sobre el papel el mismo tiempo que tuvieron ese día ya pasado en que sucedieron. Golpes de sinceridad emocional que una vez que toman forma escrita se cierran con un punto y final. Cada uno de ellos podría haber sido el inicio de algo que se quedó en un ensayo y error más, otra dosis de experiencia, un suma y sigue en eso que se llama vida, búsqueda, madurez o crecimiento. Aunque a veces dé la sensación de que estos términos sean eufemismos de lo que, impotentemente, sentimos como fracaso e imposibilidad.

Tiempo atrás vi una video entrevista en la que Pler decía que le interesaba practicar “el haiku” –será la influencia nipona de la que es tan fan-, ir a la esencia y la autenticidad, liberarse de adornos y circunloquios. Viendo que Alex se ha aplicado este principio a sí mismo –siempre nos quedará la duda de cuánto hay de autobiografía y cuánto de realidad ficcionada en estas escenas-, se ha de deducir que El amor desordenado tiene mucho de desnudez, pero de la difícil, la de la intimidad. En sus páginas queda claro que quitarse la ropa frente a un desconocido (o ante dos) es fácil, lo complicado es mostrar el corazón, sinónimo de algo mucho más delicado, de saber, aceptar y estar dispuestos a mostrar que somos vulnerables.

Me atrevo a decir que si eres esa clase de persona, disfrutarás como lector de El amor desordenado y percibirás la sensibilidad de las ilustraciones de Luitego, que le van como anillo al dedo (vaya, una imagen alegórica de ese término tan tremendo que es “compromiso”) a cada uno de sus episodios. Si no es tu caso, puede que seas una persona como esos hombres que, como en estas narraciones, ves dos o tres veces, encuentras una noche de fiesta, te hablan a través de una aplicación de contactos, te invitan a su casa o te visitan en la tuya y para los que sientes que al día siguiente no eres más que, si acaso, un vago recuerdo.

“El final del duelo” de Alejandro Marcos Ortega

Aparentemente una novela de fantasía, un relato sobre un mundo imaginario muy bien descrito por su autor. Sin embargo, da igual lo diferentes que sean lo lugares que transitemos, el motor que rige las relaciones humanas son los sentimientos y las emociones. Ahí es donde está el valor y la lograda apuesta de esta obra nobel.

Elfinaldelduelo-web.jpg

Escribir ficción exige la extraña habilidad de ser capaz de, con las palabras, crear lugares, personas y momentos que, aunque referenciados en la realidad, no existan tal y como son descritos y dialogados. Parece que el escritor que se decanta por el género fantástico ha de realizar un esfuerzo aún mayor para trasladar al papel unas coordenadas que los lectores tendremos que reconstruir en nuestra imaginación sin referente claro alguno. Esa capacidad de evocación parece ser el valor diferencial de este tipo de literatura, una cualidad que Alejandro Marcos Ortega demuestra poseer y saber ejercer desde las primeras páginas del viaje hasta Ferro y el torneo de justas que allí se celebrará y que es El final del duelo.

Pero hay algo que hace que la primera obra de Marcos Ortega no sea una “novela más de fantasía”. Eso que hace de ella algo diferente es el profundo retrato que realiza del interior emocional de su protagonista y narrador. Esta es una de las líneas argumentales que hace que lo que leamos crezca en una dimensión en la que entran en juego los mecanismos de identificación y proyección.

Todo comienza con el viaje que Saúl realiza hasta casa de su asesinado amigo Isaías. Allí su viuda le pide hacerse cargo de la formación como luchador de su hijo Jero, para lo cual le integra en su equipo. Saúl comienza entonces un diario en el que le cuenta a ella, con continuas interjecciones cargadas de un silencioso anhelo y un imposible deseo, tanto la aventura del presente que se inicia en ese instante como los recuerdos de un pasado en el que compartieron amistad en lugar de amor. Un día a día en el que se desata también la intriga y la búsqueda de las pistas y respuestas que digan quién mató a aquel que está en el recuerdo de todos y quién parece estar amenazando sus vidas.

En la trama que conforman estas piezas, todas ellas avanzan de manera más o menos ordenada, formando un conjunto poliédrico en el que se intercambian entre sí los protagonismos y los pesos argumentales de manera totalmente libre. Pero consiguiendo algo muy importante, que el relato resulte siempre equilibrado en sus idas y venidas entre la introspección más íntima, la exposición de la red de relaciones que se establecen entre los distintos personajes o los inesperados momentos de riesgo y conflicto.

A destacar el detalle con el que Alejandro describe las batallas, desgranándolas plano a plano como si estuviera siguiendo el story-board de una película o las viñetas de un cómic, combinando perfectamente tanto los planos detalle de la lucha como los subjetivos de aquellos que están en acción y los nervios y la tensión de los espectadores.