Archivo de la etiqueta: El silencio de los corderos

“Del revés (Inside out)”, dos películas en una

Para mayores y para niños. Los primeros van a ver una historia con mucho más fondo del que esperarían de una película de animación. Los más pequeños de la casa disfrutarán con una proyección llena de ritmo, personajes divertidos y una ficción muy bien construida con sus dosis justas de intriga y de tensión. Resultado: todos juntos disfrutando sin quitar ojo de la pantalla.

InsideOut

Cada película de Pixar es esperada para ver cuál es el nuevo y último hito técnico conquistado por la industria del cine de animación. Esta vez, estos aspectos quedan a un lado y donde se gana es en el terreno en el que se puede competir en la liga de los grandes títulos, el guión. Esta es la clave para conseguir enganchar al espectador, sea cual sea el género, y durante sus noventa minutos de duración, “Del revés” hace disfrutar con una historia perfectamente estructurada y contada en su desarrollo. Primero, introduciéndonos en el universo de sus protagonistas, las sensaciones, y una vez dadas todas las claves, provocando la situación cuya resolución nos tendrá enganchados hasta el final. Añádase a esto unos personajes bien definidos y diálogos sencillos, pero frescos y hasta ingeniosos, en un despliegue de lo más creativo para dar forma visual a ese entramado abstracto que son las emociones (alegría, tristeza, miedo, asco e ira) y su actuación y convivencia en nuestro cerebro.

Hay una narración para adultos y otra para niños, un relato doble y único a la par entrelazado de una manera muy inteligente y que sin separarse del entretenimiento tiene un importante punto pedagógico. De la mano de los más sabios queda por decir su supuesta base científica. Disney, Pixar es filial suya, deja de transmitir solo valores (el cuidado de la naturaleza en “Pocahontas”, la familia en “Los increíbles” o el trabajo en equipo en “Ratatouille”) y adopta un punto de vista con un aire educativo con el que se abre a un público más universal. Un planteamiento resuelto con gran imaginación, el despliegue visual creado para representar las distintas facetas del consciente, la memoria y la comunicación interpersonal, siendo actual y moderno, tiene aires de cine clásico, de aquel de la locura surrealista de “Alicia en el país de las maravillas”.

“Del revés” genera la magia que hace que el cine sea más que entretenimiento, que sea arte. Apenas ha comenzado la proyección se crea en la sala una atmósfera que acoge a todos los espectadores en una perfecta comunión con lo que están viendo en la pantalla. La simpatía, empatía e identificación con los personajes, con sus aciertos y meteduras de pata, su cercanía y naturalidad hacen de ellos acertados interrogantes a través de los cuales plantearnos cosas de nosotros mismos. El logro es que dejamos de ser espectadores para pasar a vernos dentro de la acción, ese es el gran éxito de uno de los títulos estrellas de este verano.

En 2001 Hollywood creó el premio a la mejor película de animación en sus conocidos Oscar, dicen las malas lenguas que para evitar que este género comiera el terreno a los largometrajes y los actores de carne y hueso tras el susto que les supuso la nominación a mejor película en 1991 de “La bella y la bestia” (la ganadora fue “El silencio de los corderos”). Quizás habría que volver a dejar que todas las películas compitieran por igual en una misma categoría y permitir que la creatividad, la perfecta ejecución y el saber conectar con el público que tiene “Del revés” fuera valorado –y quizás recompensado- tal y como merece.

Anuncios

“Líbranos del mal”: colección de sustos aspirando a película de terror

libranosdelmal

Hay películas que parten de un guión sobre el cual se crea una historia con imágenes y más o menos recursos propios del género al que esta se adscribe. Hay otras películas que son una colección de recursos del género a partir de los cuales se articula una trama que tiene tras de sí un guión. A pesar de su premisa de “basado en hechos reales” y creer que con ello nos vamos a encontrar un relato lleno de matices, el “Líbranos del mal” de Scott Derrickson es un total ejemplo del segundo tipo como intento de cine de terror de matices religiosos.

En su esencia, los momentos en que asustar al espectador por la presencia y efectos del mal, hacerle aumentar su pulso sanguíneo y provocarle un estado de miedo y alerta, están bien conseguidos. Hay un dominio técnico de los recursos a combinar para conseguir tensión tanto en la pantalla como en la butaca. Pero tras ellos falta una historia bien construida que los sostenga, el guión no pasa más allá de la sinopsis que hayas leído previamente a entrar en la proyección. Y tras la sucesión de sustos que conducen a los protagonistas para la definitiva batalla contra el mal, la falta de guión y de significado argumental de lo descubierto hasta entonces hace que la película se caiga. Desaparece la corrección con la que hasta entonces habían funcionado la fotografía, los efectos especiales, el montaje o la sobria interpretación de Eric Bana y demás actores al convertirlos de manera definitiva en auténticos clichés de escasa credibilidad a pesar del efecto visual de la gran pantalla o el sonido envolvente de la sala a la que acudas a verla.

Entonces, todos los planteamientos y detalles en que sostenía “Líbranos del mal” se convierten en un manido catálogo del género de terror: acción nocturna en su mayor parte, cielos plomizos cuando la acción transcurre durante el día, interiores escasamente iluminados, gama cromática reducida a tonos mates de  grises y marrones, personajes que nunca sonríen, escenografías lúgubres y detalles infantiles con un sobreprotagonismo maléfico,…  Y tras ellos el recuerdo de títulos que nos han demostrado con maestría cómo es luchar contra el demonio (“El exorcista”), el modo en que el otro lado se puede hacer presente en el dormitorio de los niños (“Polstergeist”) o la apariencia de los lugares en que vive aquel que ejerce el mal (“El silencio de los corderos”).

1175917 - DELIVER US FROM EVIL