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En los días de lluvia…

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… cuando ya es otoño, y el frío cae del cielo para ya no marcharse, me refugio en casa, junto a una ventana, una de las grandes, que me permite apreciar tanto las gotas de agua que caen sobre ella como la cotidianeidad que se hace húmeda al otro lado del cristal. Será por la lluvia, será por la bajada del barómetro, o no sé por qué, pero entonces pulso play y la música, las letras, los acordes, se hacen más intensos, los hago míos y siento y vivo a través de ellos. Mis ojos miran hacia fuera, y yo imagino y sueño hacia dentro.

There are moments you remember in your life, there are moments you wait for and dream of all your life… Hay canciones que nada más comenzar ya han conseguido emocionarme, el vello se me eriza, mi piel se estremece… I stepped outside and looked around, I never dreamt it was so high or even half as wide… Lo que está por venir es una fuerza, una energía que nace de lo más hondo y profundo de mí, que recorre mi cuerpo de arriba a bajo y que saldrá a través de todos mis poros, de mis ojos, de mi boca, luz que llenará el espacio que me rodea.

Your heart is not open, so I must go, the spell has been broken, I loved you so… Estrofas que ponen en palabras lo que en algún momento no he sido capaz de expresar verbalmente, emociones que aún no había elevado al arte de la retórica, que eran sensaciones físicas, un corazón dolido, encogido,… It won´t be easy, you’ll think strange when I try to explain how I feel, that I still need your love after all that I’ve done… Una vez que ya he mostrado la vulnerabilidad de mi corazón, ya no tengo pudor alguno en enseñar quién soy, desnudo, transparente, intentando –espero que consiguiendo- ser honesto y veraz contigo que me escuchas.

When you’re standing on the edge of nowhere, there’s only one way up, so your heart’s got to go there…  Sé que tengo la fuerza, la capacidad, las habilidades para llegar hasta ahí donde me proponga, un punto que no es tal, no es unas coordenadas físicas, un norte o sur y un este u oeste, sino un lugar de emociones y sensaciones en el que quizás ya vivo, y al que todo el que llegue -como puedes ser tú hablando, paseando, viajando conmigo- será para sumarme a mí, sumarte a ti, hacerme crecer a mí, hacerte crecer a ti. Everyone was watching, you were the freakiest thing on show, dazzle in the crystal ball… Con la certeza de cada uno de nosotros somos únicos y tenemos sonrisas, momentos, palabras, roces, miradas que ofrecernos con el único fin de sentirnos y hacer sentir bien, de ofrecer sin esperar y recibir aún más.

Thought that I was going crazy, just having one those days, didn´t know what to do… Dejo atrás prejuicios e ideas preconcebidas, límites e imposiciones, unos autoimpuestas, otras recibidas, busco de dónde vienen para así superarlas, hago de la debilidad oportunidad. What´s the worst thing that could happen to you? Take a chance tonight and try something new… Me atrevo, voy a por ello. Hasta tres veces está bien hacer algo de la misma manera, luego ya no, ya no vale. Voy a más, a conocer nuevos modos de crear, a descubrir nuevas formas de escuchar, a dejarme sorprender. A construir, a dar forma al futuro, y cuando mire atrás al día de hoy, al camino recorrido, no lo haré con añoranza, sino con orgullo.

Coincide el fin de la lluvia con el de esta canción, las gotas desaparecen del vidrio que me separa del exterior. Abro la puerta de la terraza y salgo a la par que lo hacen también mis vecinos. Solo se oye el ruido ambiente que sube desde la calle, pero el ritmo musical que me lleva hacia adelante en el tiempo y el espacio no ha parado, sigue en mi cuerpo, en mi cabeza y en mi corazón.

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(Fotografías tomadas en Madrid el 29 de marzo de 2014).

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Cinco minutos…

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… y salimos a escena. Siempre me ocurre lo mismo, ese nudo en el estómago. Creer que voy a ser incapaz, me falta casi el aire. Dudo de saberme las letras de las canciones, de si seré capaz de la espontaneidad que exigen los pequeños monólogos entre ellas, de si sabré entender al público de hoy para dialogar con él. Por muy igual que sea cada concierto de la gira en la forma, la atmósfera que se crea cada día es diferente. Al final quizás no, pero al principio, el punto de partida, es único, diferente en cada lugar. Ningún estadio es similar a ningún otro, como tampoco se parecen el público de dos pequeñas salas de concierto aunque estén a apenas tres calles de distancia la una de la otra. Y aun habiendo estado tantas veces y aparecido en tantas ocasiones ante un público expectante tanto en unos como en otras – bueno, al principio de mi carrera expectación cero, las cosas como son- no me acostumbro. Estos minutos previos son casi de pavor.

Concéntrate, respiración abdominal. Inspira profundamente, exhala relajadamente. Una vez. Dos. Tres. La tensión va desapareciendo.

Se quedan los nervios. No, no son nervios. Es excitación. Eso es lo que me gusta de estos minutos previos. Cuando ya estoy vestido, maquillado, peinado, los técnicos y la orquesta en sus puestos. Cada uno concentrado en su posición. Todos juntos esperando. Y yo con la responsabilidad de saber que soy el capitán de este barco, de tener bien clara cuál es mi misión, hacia todos los que navegan conmigo y hacia los que nos esperan. El paso del tiempo no ha hecho mella en mis ganas de salir a darlo todo, me sigo entregando hoy ante miles de personas con la misma ilusión con que décadas atrás lo hice por primera vez ante apenas una veintena.  Sonrío, bien grande, no solo con mis labios o mi rostro, también con mi pecho. Es un momento de gran consciencia de mí misma. Me olvidaré de ello, de mí, en el momento en que comience la música y tenga que ponerme en acción. Pero el encanto de estos segundos que parecen no transcurrir me resulta mágico. Es el primer instante de plenitud. Y lo mejor de todo es saber que es el previo de los que probablemente estén por llegar en las próximas dos horas.

Inspiro profundamente, sintiendo como me lleno de aire, como el oxígeno llega hasta el más recóndito rincón de mi cuerpo. Exhalo relajadamente, y siento como todos los puntos de mi persona se alinean.

El último minuto antes de comenzar tiene algo de irreal. Ya no queda nada por hacer ni por preparar, solo esperar sesenta segundos. En esta cuenta atrás me evado, se superponen las imágenes, viajo en mis recuerdos a los ánimos que me dieron los primeros aplausos que recibí, la sorpresa de ver entre el público a artistas a los que yo admiraba y que nunca imaginaba poder conocer, las miradas emocionadas y agradecidas de tantas personas que aprecian y dan valor a lo que hago. La sensación de la alegría y de la satisfacción sobre mi piel que todo ello me produce, la luz que transmite mi presencia, cómo irradia mi sonrisa, cómo brillan mis ojos. Soy una persona afortunada, por ganarme la vida haciendo lo único que sé hacer, por hacer lo que deseo hacer. Por soñar haciendo soñar, por sentir haciendo sentir.

Estoy listo, preparado. Tres, dos, uno. Se levanta el telón, comienza la música.

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(Fotografías tomadas en Viena el 4 de agosto y en Madrid el 31 de enero de 2014).