“Expediente Warren: el caso Enfield”

Una película que cumple perfectamente la premisa de estar basada en hechos reales, cuanto ocurre resulta verosímil. Una historia completa, con personajes creíbles y acontecimientos que van mucho más allá del susto, las apariciones inesperadas y los efectos especiales. La segunda entrega de Expediente Warren da argumentos para que haya un tercer título con el que continuar la saga.

ExpedienteWarren.jpg

Como segunda parte que se precie, la nueva aventura demoníaca de los Warren se inicia haciendo mención al pasado en que les conocimos, prólogo en el que queda sembrada la semilla de uno de los elementos de tensión del momento presente. Pasan varios años y llegamos a 1976, fecha en que este matrimonio se ha convertido en un referente para aquellos que creen, investigan e interaccionan con el mundo paranormal. Motivo este por el que la Iglesia Católica les contacta cuando se descubre un caso en Inglaterra que tiene muchos visos de ser un nuevo episodio de aparición del maligno.

Ese es el punto de unión de dos historias muy bien iniciadas, dos inquietantes maneras de contactar con el más allá y dos maneras de hacerle frente, por otras tantas familias, que nos arrastran con ellas. Mientras en el lado inglés vivimos angustia, pánico y horror, en el lado americano la sorpresa no impide tener coraje para hacerle frente al mal que ha vuelto, incluso hasta sus casas, para iniciar una batalla que parece destinada a acabar con una de las partes.

En El caso Enfield lo turbador es mucho más que el resultado de momentos de tensión bien construidos. Es otra dimensión habitada por personajes con una identidad y personalidad que vamos conociendo a medida que interactúan con nosotros. El terror que provocan no está solo en que habiten en el lado oscuro, sino en su capacidad para dialogar con nosotros de múltiples maneras, tanto recurriendo a la conmoción y la violencia física y psicológica como hasta llegar a hacerse oscuramente cotidianos. Se llega a convivir con el miedo de tal manera que incluso hay momentos para el costumbrismo, el romanticismo o el más ácido humor británico.

Días y noches de los años setenta iluminados a la manera de un cuento gótico, con un punto continuo de nebulosa, de sobriedad de colores y tonos mate y apagados que hacen aún más palpable la invisible presencia de cuanto estamos experimentando. Los personajes humanos resultan reales por su confusión ante lo desconocido y por cómo su comportamiento, tras superar el desconcierto, se convierte en una lucha por la supervivencia y defender lo que consideran que es suyo, tanto la propia vida como la de los que forman su familia.

La masculina presencia y la mandíbula de superhéroe de Patrick Wilson y la potente mirada de Vera Farmiga son los eficaces rostros a través de los cuales los protagonistas se ponen manos a la obra para resolver la intriga y el misterio de lo que al principio no se sabe si es verdad y después resulta demasiado increíble para ser veraz. Junto a ellos, Frances O’Connor realiza un espléndido trabajo como mujer sin recursos y madre coraje que hace que esta aventura de los Warren sea no solo una segunda parte, sino un título con gran valor por sí mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s