“A puerta cerrada”, con Sartre en La Pensión de las Pulgas

Primero se nos encierra en un espacio cuyo funcionamiento está al margen de la lógica de la realidad conocida. A este desconcierto se le unen el silencio y la falta de normas y reglas que marquen la convivencia entre los tres desconocidos que comienzan a residir en él. ¿Qué ocurrirá entonces? La angustiosa puesta al límite de la estabilidad mental, tanto de los personajes como de sus espectadores, del texto escrito por Sartre en 1944 le va como anillo al dedo a la escenografía que supone ese espacio cien por cien escénico que es La Pensión de las Pulgas.

apuertacerrada_cartel

Se abre la puerta y un hombre conduce a otro al lugar en el que parece se va alojar. El diálogo se inicia con cuestiones básicas que el guiado plantea con cierta arrogancia y el encuestado responde de manera somera, apenas monosílabos. La señal ámbar del semáforo de nuestra atención se enciende cuando se recapitulan los datos con los que se cuenta y se verbalizan dos que llaman especialmente la atención. Este es un espacio sin ventanas y sin aseo. ¿Dónde estamos? Tras este primer alojado llegarán dos mujeres, de una en una. La primera manteniendo con altivez una distancia prudencial con todos los elementos, la segunda asustada y gritando al creer que se ha encontrado con alguien conocido. ¿Con quién?

La puerta está cerrada y no hay manera de salir, no hay más que lo que se ve y el concepto del tiempo es imaginario. Aquí solo existen ellos tres, y parece que va a ser así para siempre. Solo queda la opción de convivir. Pero para ello uno debe darse a conocer y ser reconocido por los otros. Sin embargo, ¿qué decir de uno mismo? ¿Y si no queremos contarlo todo? ¿Y si tenemos algo que ocultar? ¿Qué ocurre si lo que los otros ven de nosotros no cuadra con la imagen que creemos emitir o solo responde a su más estricto interés egoísta? Así, poco a poco se van combinando los elementos “A puerta cerrada” hasta desatarse una tormenta perfecta sin posibilidad de marcha atrás ni de control. El huracán de la angustia, la ansiedad y la claustrofobia psicológica amenaza con llevarse por delante todo aquello que no sea capaz de resistirse a la brutal fuerza de este infierno.

Se obligará a exponer miserias y vergüenzas, se intentará manipular, atraer y rechazar a partes iguales, se ejercerá el chantaje psicológico y la violencia física. Todo con el fin de sobrevivir, no solo a los demás, sino también a uno mismo, y ser capaz, a pesar del desagrado y la vergüenza, de tolerarse y aceptarse. Una escalada psicológica que el reparto actoral dirigido por Ernesto Arias solventa de manera resuelta, creando una atmósfera que agarra a los espectadores por la boca del estómago y les clava a las butacas dejándoles con la respiración entrecortada, viéndose existencialmente integrados en la acción y sintiéndose tan empáticamente desubicados como sus protagonistas. Un buen trabajo que responde de manera solvente a las exigencias de un inteligente libreto que, a pesar de contar con setenta años de vida, parece recién salido de la mente de su autor.

a_puerta_cerrada_casa_de_la_portera_EB

“A puerta cerrada” en La Casa de la Portera (Madrid).

Anuncios

Un pensamiento en ““A puerta cerrada”, con Sartre en La Pensión de las Pulgas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s