“De mutuo desacuerdo”, largo, demasiado largo

Si un texto funciona en un formato de medio tiempo, ¿por qué estirarlo en una obra que dura justo el doble? Aunque bien planteados y estructurados y con dos buenos actores en escena, los 90 minutos de desencuentros entre estos dos divorciados resultan excesivos.

DeMutuoDesacuerdo

Entre la comedia de enredo y los diálogos descarnados, esa es la premisa con la que uno se acerca al Teatro Bellas Artes a ver esta obra escrita por Fernando J. López. Y es lo que te encuentras, pero con un envoltorio que ya avisa en la impresión low cost que te llevas cuando se sube el telón. La escenografía y el jingle musical con el que se inicia parecen sacados del plató de un programa televisivo de entretenimiento de la década de los 90.

Una vez que se presentan los personajes asocias que dicha composición debe haber sido creada por Sandra, la músico interpretada por una resuelta Toni Acosta. Frente a ella el consultor financiero Ignacio, un fantástico Iñaki Miramón que es capaz de sacarle múltiples matices a su personaje a lo largo de toda la función. Un buen trabajo de la pareja, queda evidente la química que hay entre ellos y el vínculo aún presente entre sus personajes, a pesar de que sus diálogos parezcan querer encasillarles en un registro único en cada escena. Porque eso es lo que sucede con “De mutuo desacuerdo”, se va de situación en situación, como si fueran piezas individuales de microteatro tratando las etapas de ese tránsito en el que el divorcio pasa de ser un papel a una realidad en la que las dos personas implicadas sienten ya disuelto el lazo que les unía.

¿Qué le falta a este divorcio? Más tramas, solo tenemos una, el eterno conflicto entre él y ella, su hijo no es más que un recurso verbal y las nuevas –o conatos- parejas de ambos no son más que excusas para generar diálogos. Estos, aunque recurrentes por momentos consiguiendo que se suelten carcajadas, en muchos otros resultan llenos de lugares comunes. Son estos los que hacen pensar que teniendo escenas bien creadas, habiendo elegido los momentos correctos para conocer la evolución de su relación, estas han sido rellenadas de manera fácil para conseguir que el libreto alcanzara una duración con la que ser llevada a escena.

¿La sensación en el cuerpo? Mientras estás en la butaca un “tíos, sois majos, pero ¡qué cansinos!”. Cuando sales a la calle lo haces casi saturado por esos vacíos continuos a los que has tenido que asistir, añadiéndole una interrogante, “teniendo una base inteligente, ¿por qué caer en estos modos y maneras?”. Como en esta vida hay que ser positivo, me quedo con esa parte y aunque no he tenido una experiencia que me hubiera gustado, hay algo en el cuerpo que me pide que me vuelva a acercar a la creación de Fernando J. López  para ver qué me encuentro.

“De mutuo desacuerdo”, en el Teatro Bellas Artes (Madrid) hasta el 31 de mayo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s