Aburridas cincuenta sombras de Grey

Lo mejor es sin duda alguna su marketing, haciendo pasar como película lo que no es más que un telefilm con estética de anuncios de perfumes y plasmando el sexo a la manera de una fantasía adolescente, mucha chicha pero poca limoná. ¿Algo bueno? Dakota Johnson.

546987

Cuestión de semanas que esta nueva adaptación cinematográfica de un best seller pase a los anales de la industria del cine como un título más que demostró que el séptimo arte no siempre es tal. Sin embargo, llenó las salas de espectadores, por lo que habrá quien diga, que algo tiene. Y sí, sexo, eso es lo que tiene.

Generando expectación, insinuando en lugar de mostrando, pretendiendo hacerte desear y dejando en el aire la cuestión de si conseguirás culminar. En eso se ha basado la promoción mediática que comenzó meses atrás hasta llegar a los trailers y teasers varios desde hace semanas. En este aspecto la industria del entretenimiento sigue mejorando y afinando, su capacidad para atraernos, engancharnos y excitarnos a través de montajes de un par de minutos es cada día más fina y sutil. Para quitarse el sombrero en este sentido.

Que quede claro a los que esperan ver escenas subidas de tono que las van a tener. ¿Cubrirán sus expectativas? Para unos será más de lo que es habitual, para otros, ya puestos se podía haber ido a más. Pero en algún punto está esa barrera que separa lo sensual de lo pornográfico. Y aquí se presupone querer estar del primer lado, dándole un sentido narrativo y estético, cosa que en la categoría X (me han contado) no suele encontrarse.  Tema aparte es la cuestión del sadomasoquismo como práctica sexual y relacional en que parece basarse “50 sombras de Grey”. Hay quien acusa a la película de ser altavoz y promoción de una violencia gratuita. El cine no es más que un reflejo de la realidad, una veces realista y otras idealizado, ¿de qué lado cae en esta ocasión? Pues ni en el uno ni en el otro, sino en algo que como todo lo demás durante las dos horas de proyección aporta bien poco hasta casi rozar la caricatura o el más puro sin sentido. He ahí como ejemplo esa colección de mujeres trabajando en las oficinas del magnate Grey que parecen haber salido del “Simply irresistible” de Robert Palmer.

A falta de un guión que cree unos personajes auténticos y tramas argumentales con contenido, la realización va de tópico en tópico. El mundo de Anastasia Steele parece sacado de un telefilm de sobremesa, mientras que el de Christian Grey lo hace de anuncios de perfumes y coches de alta gama. Tonos pasteles y colores cálidos para ella, grises y mates para él, dejando el rojo reservado para ese cuarto en el que sexo alcanza una dimensión que espera hacer dilatar nuestras pupilas y acelerar nuestro ritmo cardiaco. Jamie Dornan, todo él, cara, cuerpo, sonrisa, brazos, culo, pecho, ojos, mirada, es de una excelente fotogenia, guapo, muy guapo, a la manera de un modelo que hace que queramos llevarnos a casa toda la colección de la próxima temporada otoño-invierno del diseñador que le ha vestido.

Dándole la contra está Dakota Johnson despertando la ilusión de que al menos algo bueno hay en este título. A pesar de que la mujer que interpreta también está escrita con una casi absoluta falta de matices, su trabajo es capaz de hacernos creer que aquí hay una actriz capaz de crear grandes personajes si se le da material para ello. Habrá que estar atento al próximo título que protagonice y ver si su carrera crece hasta situarla al nivel de su madre, Melanie Griffith, el de su abuela Tippi Hedren o quizás ir más allá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s