“Crisis Emocionales. Cómo salir airosos y reforzados de nuestras crisis” de Luis de Rivera

CrisisEmocionales

 

Toda evolución conlleva un período de crisis”, tenía 16 años cuando escribí esta frase en mis apuntes en clase de filosofía. Desde entonces siempre la he tenido presente, algo me dejó claro, que crisis no es sinónimo de tragedia, sino que cuando aparentemente algo va mal, ahí tienes una oportunidad si sabes cómo resolver la circunstancia que estás viviendo. Crisis: oportunidad.

Luis de Rivera, psiquiatra y psicoterapeuta, tiene un estilo distendido y una redacción amena con la que acercarse a todos los públicos. Su planteamiento inicial comienza con una pregunta: ¿Qué es una crisis? Me queda en el recuerdo de la lectura recién acabada la idea de que crisis podría ser todo momento de cambio obligado en las coordenadas internas en que está basada tu vida. La situación que te está aconteciendo, los sucesos que ya no tienen vuelta atrás, te obligan a cambiar el enfoque con el que te desenvuelves en tu mundo personal para seguir siendo líder y decisor de tu propio mapa, y no convertirte en un sujeto pasivo del mismo.

Simplificando –esto es una reseña- diríamos que hay crisis que surgen ajenas a uno mismo, externas, y otras que suceden por nuestra propia naturaleza o decisión, internas. Externas que “son ley de vida” (ej. la muerte de un ser querido de mayor edad a la tuya) y externas que surgen sin causa ni razón aparente (ej. las secuelas de un accidente de tráfico). E internas también comunes a todos (aunque cada persona y sus circunstancias las convierten en únicas), he ahí las que vivimos al inicio de cada etapa de nuestro crecimiento –físico y psicológico- a lo largo de nuestra existencia, y las que podemos llegar a provocar (ej. comenzar a vivir en un país extranjero) por la elección de llevar nuestra vida en una dirección determinada.

Externas naturales e inevitables e internas naturales e inevitables. Crisis que vivimos, oportunidades que tenemos de hacer crecer nuestra comprensión del mundo. Hitos que si superamos nos ayudan a vivir con una mayor intensidad cuanto nos sucede a nosotros mismos y a nuestro alrededor, así como a una mejor relación con nuestro alrededor.

Cuando las crisis no se superan y se prolongan, pueden llegar a provocar un letargo (incluso una peligrosa parada en parte/s o en su totalidad) en el crecimiento natural de nuestra conciencia, de nuestra madurez psicológica. Circunstancias que se revelan en alteraciones, inestabilidades y hasta en enfermedades mentales y físicas  que impiden nuestras evolución natural en ese “camino que se hace al andar” que es el recorrido vital de cada persona. Manifestaciones que son señales de una crisis que hay que resolver para seguir la pauta que nos marca la naturaleza, vivir en armonía y compresión –mayor a medida que pasa el tiempo- en interacción con el mundo (entorno, personas, acontecimientos) que nos rodea.

Para los no puestos en el mundo de la psiquiatría/psicoterapia hay pasajes de “Crisis emocionales” en que la sucesión de casuísticas o etapas de un proceso (y la explicación de sus características) convierten su lectura en un ejercicio de lectura técnica que dosificar a base de pequeñas píldoras según tu nivel de comprensión y asimilación. Momentos concretos en el conjunto de una lectura entretenida e interesante, una reflexión sobre la inevitabilidad de las crisis y la manera de convertirlas en oportunidades.

(imagen tomada de luisderivera.com)

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